
Los dragones de tus embestidas visuales
han sabido acorralarme entre el presidio y la deshora,
volcanes porosos con epicentro en el cielo,
pernocto en las acometidas de tus altivas explosiones,
eres oleaje abrupto de las trincheras donde soy vencido,
perfumes y rugidos en el perlado encuentro
de llamarle cosida a mis asombros y tus exposiciones.
( A Mónica.)