Tierra del cierzo endiosado,
presente, hincado en las distancias,
héroes resucitados en el regreso
a la congregación de los inmortales,
cantares de sirena y avalanchas,
verde y agua, estrellas y piedra.
Zaragoza preñada de brujería,
de solsticios a imagen de su virgen,
de calles vestidas de madera profunda,
en farolas vi hadas soberanas,
en sus caminos el corazón de España.